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  Banco de semillas
 

Creando tu propio banco de semillas

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Al plantear el crear el propio banco de semillas hay que tener en cuenta varios aspectos:

Tipo de comida

El tipo de comida del que extraemos las semillas (a poder ser comida ecológica, y si conocemos su origen mejor). Este punto es importante dado que el mundo de los transgénicos, el uso de todo tipo de pesticidas, fertilizlantes químicos, aditivos, etc., hace que la calidad de las semillas que cojamos decrezca, y el poder germinativo de éstas también.

Criterios de selección

Podemos seguir varios criterios para seleccionar qué verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen buen aspecto (no deformados), los de mayor tamaño (tienen el mayor número de nutrientes), entre otros.  El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De esta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidad de tener los mejores frutos.

De todas formas, como en general no podemos saber cómo ha crecido, si rápido, fuerte, si ha resistido a plagas, etc., no podemos utilizar esos criterios. Pero también podríamos incluir: resistencia a los elementos climáticos, a parásitos, el ciclo y velocidad de crecimiento, etc. En el caso de tener acceso a las flores de ciertas verduras como cebollas, lechugas, etc., coger las semillas de las flores que florecen más tarde.

También es importante tener la mayor variedad posible, abarcando tanto verduras como frutas. Otra opción que tenemos es la de comprar semillas de alimentos que no encontramos en nuestra zona o intercambiar las semillas que tenemos por otras (en las redes de intercambio que ya existen).



Procedimiento a seguir

Una manera de extraer las semillas, es abriendo la fruta y extrayendo manualmente o con un cubierto, luego lavando esas semillas y dejándolas secar sobre papel de cocina, por ejemplo, ya que éste absorbe toda la huedad que puedan tener las semillas. Es muy importante que las semillas no estén húmedas, ya que de lo contrario podrían pudrirse o incluso germinar. A poder ser, dejar las semillas sobre papel, en un lugar donde corra el aire y que no les de el sol. Para saber si las semillas están secas, para proceder a guardarlas, podemos coger una y tratar de romperla al doblarla. Si se rompe, es que está lista para ser guardada. También, si se muerden, “petan”, signo de que están secas.
 

Cómo guardarlas

Una vez tenemos las semillas secas, éstas deben guardarse en un lugar seco, fresco o frío, y sin luz solar. A por der ser, en un lugar a temperatura estable. Así que tenemos diferentes opciones en función de las posibilidades de espacio y del lugar donde vayamos a guardarlas. Por ejemplo, en bolsas de papel o sobres cerrados, también en tela. El papel y la tela son porosos y no retiene la humedad. Lo que hago yo es guardar el sobre cerrado, dentro de una bolsita de plástico cerrada únicamente por una grapa, así que entra y sale el aire, y me aseguro de que no se pierde ninguna semillas si se sale del sobre. Otra opción es en tarros de cristal al vacío (herméticos), pero para eso hay que disponer de más espacio para guardarlos y utilizar algún método seguro para que se cierren bien.

Para que las semillas se mantengan secas se pueden utilizar: gel de silicio, tiza de pizzarra y cenizas (como hacen en el cultivo biodinámico).

Etiquetado y referencias

A cada tarro o bolsa de papel es importante anotar las referencias, personalmente pongo las siguientes como ejemplo:

  • (1) Alimento: Sandia;
  • (2) Clase: ecológico o no;
  • (3) Fecha de evasado;
  • (4) Cantidad de semillas aprox;
  • (5) Observaciones: podemos anotar lo que queramos, por ejemplo, si el fruto era bueno, muy bueno, su procedencia, etc.

Duración media de la capacidad germinativa normal  de las semillas guardadas en buenas condiciones:

Cuando queramos utilizar la semilla después de un periodo largo de conservación podemos hacer una prueba de germinación para asegurarnos de su viabilidad. Se trata de poner algunas semillas en varias capas de papel húmedo, a una temperatura de 20-25º (en el interior de casa) y observar la germinación después de una o dos semanas. La viabilidad de la semilla es la capacidad que tiene de germinar y dar lugar a una nueva planta. Las semillas pueden mantenerse viables un número muy variable de años, des de uno hasta 10 o más años. Un lote de semillas no pierde su viabilidad de forma repentina. La proporción de semillas capaces de germinar disminuye progresivamente a lo largo de los años. Esta disminución de la viabilidad depende mucho de las condiciones de almacenaje y, por lo tanto, es dificil decir el número de años que se puede conservar la semilla de una especie determinada. A pesar de esto, en la siguiente tabla damos una orientación del tiempo medio de conservación de diferentes especies:

  • 1 Año: Cebolla
  • 2 años: Maíz
  • 3 años: Guisante, Lechuga, Judia, Pimiento, Zanahoria, Tomate, Escarola
  • 4 años: Acelga, Coles, Espinaca, Haba, Nabo, Rábano, Brocoli, Col de Bruselas, Coliflor, Remolacha, Navo, Abas
  • 5 años: Apio, Berengena, Calabaza, Melón, Pepino, Cardo,  Calabacín, Sandía

El poder conservador de las pirámides



Una de las personas que más ha investigado sobre el poder de las pirámides es Gabriel Silva, quien lleva más de 40 años estudiándolas y analizando sus usos prácticos y terapéuticos. Pues bien, antes hemos puesto el tiempo máximo de conservación de las diferentes especies, pero si conservamos las semillas dentro de pirámides, en ciertas condiciones y alineadas con el campo magnético de la Tierra, el poder conservador se incrementa mucho. Como el mismo Gabriel comenta:

1) Sabemos que las semillas pueden conservarse en la pirámide por casi siete años, aumentando además su poder germinativo, incluso aquellas que lo pierden al segundo o tercer año. El experimento fue más o menos accidental, pues olvidé un pote con semillas de zanahorias en una pirámide en octubre de 1984 y lo encontré en un rincón al desarmarla, en agosto de 1991. Conté y planté las semillitas con el resultado de la casi totalidad de germinación (suele salir menos del 70 % al segundo año) y con un promedio de tamaño de las plantas muy superior al normal.

2) Experimentos de otros colegas en Cuba confirman que el poder germinativo se conserva por más tiempo que ese, pues tienen semillas desde 1985, aunque el tema es estratégico y las autoridades no han publicado información.

3) Hay referencias sobre semillas encontradas por Napoleón Bonaparte en la Gran Pirámide, en Giza, que al parecer fue lo único que encontró allí el califa Al Mamun cuando consiguió abrirla en el 820, pero no hemos conseguido copias de los documentos, que quedaron en poseción de la familia del general Auguste de Marmont. La referencia apunta a dos sacos de unos cincuenta kilos cada uno, de los cuales Napoleón extrajo sólo un puñado, autorizado por la Hermandad de las Pirámides (Templarios cuya Orden puede que exista actualmente, aunque sean musulmanes). Esas semillas se sembraron en Holanda y brotaron ¡¡ Miles de años después de haber sido cosechadas y guardadas en la G.P.!!.

En la década del ’30, un grupo de norteamericanos se llevó los dos sacos de semilla que respetaron los siglos, los guardianes y los visitantes.


 
 

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