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  Hierbas aromaticas
 
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La importancia de las aromáticas en la huerta orgánica


Para poder producir durante todo el año la huerta orgánica necesita de la rotación de cultivos, del manejo y control de insectos, de los abonos orgánicos y asociaciones de plantas entre las cuales se encuentran las aromáticas.
Las plantas aromáticas tienen una especial función en las asociaciones de plantas dentro de la huerta orgánica: producen olores generando un clima químico variado y diverso.
Con respecto a la interacción con otras especies animales, las plantas aromáticas tienen verdadero manejo de la situación entre los insectos consumidores primarios de vegetales. Es por esto que son tan importantes para mantener la biodiversidad de la huerta como estrategia de control.
Al diseñar nuestra huerta orgánica, como todo sistema orgánico que permite diversas asociaciones de plantas, deberemos considerar a las aromáticas como amortiguadoras de las poblaciones de insectos.
Además del mantenimiento de la diversidad, las aromáticas perfuman el ambiente con su esencia, creando un lugar agradable para el trabajo con la naturaleza a la vez que nos proveen del material necesario para realizar preparados naturales para el control de aquellos insectos que desequilibran nuestro sistema.

¿A que denominamos plantas aromáticas?

Denominamos plantas aromáticas a todas las especies vegetales cuya importancia radica en poseer un aroma y/o sabor que la hace útil. Esta propiedad está dada por componentes o fracciones volátiles que químicamente se denominan esencias o aceites esenciales. Los principios activos especificados anteriormente se pueden encontrar en: hojas, tallos, bulbos, rizomas, raíces, flores, semillas y frutos.


Multiplicación


Para todas las formas de multiplicación de las plantas aromáticas debemos elegir una planta con las mejores cualidades con relación al tamaño de las hojas, fragancia y resistencia a enfermedades y plagas.

Existen diversos tipos de multiplicación:

1. Multiplicación por semillas

La profundidad de siembra no debe sobrepasar el doble del diámetro mayor de la semilla.
Es conveniente distribuir las más pequeñas superficialmente y taparlas con una fina capa de tierra suelta o mantillo bien desmenuzado; luego compactar con una tabla provista de un mango.

2. Multiplicación por división de matas

Cuando son adultas, algunas plantas están compuestas por plántulas unidas por la raíz que se denominan matas. Es el caso del lemmon grass, mil hojas, piretro, orégano, estragón y ajenjo entre otras.
Una vez seleccionada la planta debemos retirarla con el pan de tierra procediendo luego a retirar suavemente la tierra de las raíces a fin de favorecer la multiplicación.
El mejor momento para desenterrar las plantas es al comienzo de la primavera, cuando aún tienen poca savia en circulación..
Luego se eliminan tallos y flores viejas y se separa las plantas
con cuidado en secciones con algunas raíces.



A cada plantita se le corta el extremo terminal, dejando sólo unos pocos centímetros con hojas. Las raíces también se cortan; de esta forma suavizamos el estrés que le produce la división.

Durante los primeros días es conveniente mantener alta la humedad en el suelo y si es posible humedecer con micro aspersor el follaje de las nuevas plantas.


3. Multiplicación por estacas


La plantación de estacas requiere de la protección de los rayos solares y de las bajas temperaturas. Es más conveniente un ambiente cálido con alta humedad ambiental para evitar la deshidratación prematura, sobre todo en el caso de hojas y brotes tiernos.
Dentro de la multiplicación por estacas se pueden distinguir tres tipos según la especie:
Gajos o esqueje: son los tallos de brotes nuevos y aún tiernos. Es el caso del ajenjo, albahaca, estragón, lavanda, orégano y salvia.
Lo principal es cortar gajos de unos 10 a 15 cm de largo y 4 a 5 milímetros de diámetro, a los que se les eliminan las hojas basales dejando sólo 2 a 3 terminales.
Estaquillas: son los tallos semileñosos que crecieron durante el invierno. Este es el caso de la lavanda, el orégano, romero y tomillo, entre otros.

Se cortan estaquillas de 12 a 15 cm., se eliminan las hojas basales en las 2/3 partes de la longitud. Esa parte se sumerge en agua durante 48 horas, para eliminar la hormona que evita el enraizamiento.

Estas labores se realizan tanto en otoño como al inicio de la primavera. En ambientes controlados es posible realizar la multiplicación durante todo el año.

Tanto los brotes tiernos como los semileñosos, desarrollan raíces en cuatro a seis semanas.
Estacas: las estacas se logran de fragmentos de tallos y ramas del año, de 15 a 40 cm de largo, que se cortan a fines de otoño luego de las primeras heladas. Echan raíces a lo largo del invierno y se transplantan al lugar definitivo al año siguiente.
Se corta el extremo terminal a 15 cm de altura. En lo posible, tiene que ser semi-leñoso, del año y sin flores.



La estaca se debe deshojar a contra hoja, para producir una herida en la corteza y de esta manera inducir la formación de un callo que luego dará raíces.



Se recomienda sumergir en agua corriente el tercio que irá bajo tierra durante 48 horas. Esto lavará la superficie donde estaban las hojas y arrastrará la hormona que evita el enraizamiento.

Las estacas deberán luego ser colocadas en las macetas de forma vertical.


4. Estolones.

Son tallos rastreros, superficiales, que emiten raíces y brotes, que cuando se trozan y se entierran dan lugar a nuevas plantas. Es el caso de las mentas y el estragón.

5. Bulbos

Los órganos subterráneos de las plantas bulbosas pueden ser de diferentes formas y reciben distintos nombres, como: bulbos, cormos, tubérculos, raíces tuberosas, rizomas y seudo bulbos. Como ejemplos tenemos el azafrán y el jengibre.
La multiplicación se lleva a cabo por medio del incremento natural de nuevos bulbos a partir del inicial.
 
 

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